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Estudiando un caso real mejorando el aislamiento térmico

Actualizado: 25 ene




Estudiando el caso individual: un piso dúplex de 117 metros cuadrados, construcción del 2005, dos plantas y sin vecinos arriba, calefacción con radiadores a gas, sin aislamiento en fachada y ventanas sin rotura de puente térmico ubicado en el Vallés Occidental con temperaturas 3 grados superiores a Barcelona ciudad.


Tenían muchos años con el mismo problema: se necesitaba mucho tiempo para calentar el hogar y la parte de arriba parecía una nevera en invierno y un horno en verano. Por la juntas de las ventanas habían pequeñas corrientes de aire y el suelo estaba siempre frío así que se plantearon reforma de interiorismo basándose en mejorar el ahorro energético y el confort en la parte superior pues aún teniendo radiadores no se conseguía una temperatura adecuada.


Se tomaron en cuenta estos aspectos:


– Mejorar el aislamiento:


Según los datos del IDAE el 47% de gasto energético en España se dedica a la calefacción, claramente pues, invertir en una envolvente de fácil instalación y con resultados inmediatos para evitar desperdiciar la energía tenía mucho sentido.


No disponer de un buen aislamiento hace que mensualmente se pierda el dinero. El mal cerramiento de las viviendas es un punto clave del escape del calor. En este caso, se aisló desde el interior trasdosando y aislando todo el perímetro con láminas de corcho de 4 cm de grosor en las paredes y encima un revoco de arcilla de 2 cm que además permitió eliminar la entrada de aire que se producía por los marcos de aluminio de las ventanas con doble acristalamiento. Muchas personas piensan que una desventaja es que se reduce el espacio interior, pero es tan mínimo que no se nota.


La iluminación: la vivienda tenía 26 puntos de luz y toda la iluminación se sustituyó por luces led reduciendo hasta un 80% el consumo.



Resultados después de la instalación:


Aumentaron la sostenibilidad:


Disfrutan de una vivienda donde el aire se siente más limpio y además consumen menos recursos. Ahora el calor que se genera se queda dentro de casa y la factura en invierno bajó un 50%.


Eliminación de las humedades y olor en la ropa:


Las humedades que se acumulaban detrás de los armarios y el frío de la ropa guardada desapareció y se aumentó el bienestar interior.


Mayor confort: Pasaron a tener control de la temperatura interior tanto en invierno como en verano.


Menor ruido: Aunque las mejoras se hacían por el aislamiento tuvo consecuencias en la disminución del ruido procedente del exterior al conseguir un grosor total de 6 cm. El corcho de manera natural absorbe y disipa los sonidos.


Como se puede observar, aislando con corcho conseguimos una solución fácil, rápida y sencilla para problemas de humedades, gasto energético y ruido.


Siempre termino diciendo a todo el mundo que en muchos casos padecer problemas relacionados con pobreza energética, el frío o calor, se deben más a desconocimiento que de presupuestos. Hay muchos sistemas de aislamiento con corcho que se adaptan a todos los bolsillos.

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